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    El Coto de Valmojado excede con creces su término municipal, ocupando parte de las jurisdicciones de los pueblos colindantes. Está compuesto actualmente por ocho cuarteles: La Nava Alta, La Nava Baja, Valcabero, Valdejuana, Dehesa Nueva, Valdeniebla Alta, Valdeniebla Baja y Moratejo -antiguamente denominado Valmoratejo-.

    Desde la Edad Media se tiene constancia documentada de la tenencia exclusiva y conservación de los prados y alijares de "Can Mayor", que fue idónea tanto para el sustento de los ganados como para el ejercicio de la caza mayor (jabalí) y menor (perdiz roja, liebre y conejo) en nuestros campos, constituyendo un recurso económico primordial para los hogares aldeanos de la Tierra de Segovia.

    La riqueza cinegética del Coto de Valmojado fue siempre motivo de atracción para varios monarcas castellanos. Así se manifiesta en el Libro de la Montería de Alfonso XI (1312-1350), cuando realizaba la descripción sobre una de las "vocerías" de Val de Peñuelas. Los omes de vocerío u ojeadores, partían desde Los Portiellos (Valmojado) hasta el Val de Belvis (Méntrida) a las órdenes de los monteros.

    También lo destacaban, en el S. XV, los testimonios de las guardas segovianas asentadas en Valmojado, las cuales aseveraban haber ejercido como monteros del rey Enrique IV, "echándole los puercos" en Valmoratejo. Es muy probable que el propio Enrique hiciese asiento en Valmojado durante sus jornadas de caza, aposentándose en la venta que, por entonces, regentaba un cogedor de impuestos ganaderos llamado Hernando Ibáñez.

    Incluso en la Edades Moderna y Contemporánea hay noticias sobre las correrías venatorias de varios monarcas. Reyes del S. XVIII, como Felipe V, o incluso de nuestros tiempos, como Juan Carlos I, cuyas visitas ponen de manifiesto las excelencias "cinegéticas" de nuestro coto de caza.

    No es sólo la diversidad de la fauna, pues la flora en el campo valmojadeño constituye un atractivo digno de ser visitado en cualquier época del año. Son los parajes de Los Quejigares, El Lavadero, Fuente Regalo, Valle Beatriz o Valdeniebla, los que concentran y conservan la mayor parte de especies arbóreas, leñosas y herbáceas autóctonas de la zona. Algunos ejemplos son: encina o carrasca (quercus ilex), quejigo (quercus faginea), álamo (género populus) en las zonas húmedas o arroyadas, olmo (ulmus), olivo u oliva (olea europea) de variedades redonda y corval, higuera (ficus carica), almendro (prunus amygdalus), retama común (retama sphaerocarpa), jara (cistus ladaníferus), tomillo blanco (thymus mastichina), vid (vitis vinifera), zarza (rubus fructicosus), cardo (cyanara cardunculus), esparraguera (asparagus officinalis) y gramas (cynodon dactylon) en zonas de cultivo.